¿Qué celebramos en el Día Internacional de la Juventud?

La Organización de las Naciones Unidas define la juventud como la etapa comprendida entre los 15 y 24 años, aunque este rango varía de un país a otro según factores culturales, económicos y políticos. Por ejemplo, en Ecuador se considera jóvenes a las personas que están entre los 18 y los 29 años. Pero, más allá de los tecnicismos en los marcos jurídicos yo me pregunto ¿qué define a la juventud? ¿Dónde inicia y dónde termina?

Identificar una etapa en el ciclo vital exige al menos un requisito. Esta deberá tener características que la distingan de la que le precede y de la que viene a continuación. Desde un punto de vista científico, en la juventud el cerebro ha alcanzado un nivel de desarrollo muy significativo, el crecimiento fisiológico prácticamente se ha completado y se puede identificar una mayor regulación emocional. Mientras que, desde una visión más personal, me parece que algo que podría caracterizar a esta etapa es la búsqueda de autonomía en distintos ámbitos como el económico, el psicológico y el sexual.

Si bien la búsqueda de autonomía no es un proceso exclusivo para la etapa de la juventud, considero que el inicio de ese camino en la vida de hombres y mujeres marca muchas pautas para las etapas que vienen. Aquí no me refiero a tomar buenas y malas decisiones, ya que eso es bastante subjetivo. Sino a que, en este momento híbrido, donde no te sientes un niño, pero tampoco eres considerado como un adulto, se requieren de condiciones claves para que cada joven sea capaz de alcanzar su máximo potencial.

Mis hijas, dos mujeres jóvenes, se encuentran actualmente en esta etapa de la juventud. En ese momento de elegir caminos y construir sueños y metas. Me emociono cuando las veo y escucho haciendo planes, como cuando se ve una serie de televisión donde el final es impredecible pero cada capítulo es emocionante. Algunas veces felices y otras tristes, como esas series que nos sacan lágrimas y nos hacen reír.

Sin embargo, al mismo tiempo pienso en las miles de mujeres jóvenes que están lidiando con condiciones adversas como la violencia, la pobreza, la falta de educación, embarazos tempranos no deseados y problemas de salud. Mujeres que no cuentan con las condiciones claves y que su mayor preocupación es sobrevivir sin tiempo para elegir caminos o alcanzar metas.

Aunque es verdad que el Estado es quien tiene la responsabilidad de implementar políticas públicas que garanticen las condiciones que les permitan a estas jóvenes alcanzar su máximo potencial, y de cerrar brechas que brinden oportunidades equitativas; nosotros también tenemos la responsabilidad de contribuir desde nuestros espacios de influencia para que las condiciones cambien.

Comencemos por acordarnos cuando éramos jóvenes e identifiquemos cuáles son esas cosas que hubiéramos querido que sean diferentes. Tal vez esto nos parezca una tarea difícil ya que cuando vamos creciendo y avanzando en las diferentes etapas de nuestro ciclo vital, es muy común que nos olvidemos de esas cosas que nos parecieron importantes e imprescindibles. Ahora desde la adultez, nos es complicado tener una mirada más empática, paciente y amorosa hacia las personas que están viviendo lo que nosotros ya pasamos en algún momento.

Hoy les quiero proponer mirar con nuevos ojos a las jóvenes, cuestionémonos y reformulemos ideas preconcebidas sobre esta etapa de la vida, luchemos para erradicar toda forma de violencia, incluida la violencia que habita en nuestras propias ideas y creencias sobre el rol que deben cumplir las mujeres jóvenes en la sociedad.

En conclusión, mi deseo es que el Día Internacional de la Juventud sea más que discursos y buenas intenciones. Propongámonos desde ahora en adelante mirar a nuestras hijas, sobrinas, vecinas, estudiantes y amigas jóvenes como una oportunidad para impulsar un futuro más equitativo, igualitario e inclusivo. Desde nuestras propias experiencias y sabiduría, acompañemos sus decisiones y apoyemos sus iniciativas. Lo más valioso que podemos hacer es creer en ellas y seamos los cimientos de sus planes para que lleguen a donde ellas quieran llegar.

Autora:

Soledad Ávila Saavedra
Psicóloga Clínica
Directora Académica
Fundación Azulado

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