Navidad: mucho más que un regalo

Diciembre, un mes esperado, lleno de simbolismo y celebraciones, para muchos está lleno de alegría por compartir con sus seres queridos, los regalos, la comida y demás tradiciones que hemos añadido a lo que comenzó siendo la celebración del nacimiento de aquel niño en Belén. Cada país tiene sus tradiciones únicas, la comida suele ser protagonista, pero mientras algunos comen pavo, otros comen hallacas, y otros pollo de KFC, lo único innegable es que es tiempo de comer y celebrar.

En medio de todo llega la ilusión en varias partes del mundo, donde Santa Claus, el niño Jesús, Papá Noel, el Viejito Pascuero, entre otros, traen regalos para los niños, juguetes que son la atracción principal de la noche, o en algunos casos del día siguiente, sin embargo, hay regalos inusuales que parecieran hacer falta cada año, como el regalo que decidieron darse los soldados del imperio alemán y las tropas británicas en la primera guerra mundial, ese regalo al que llamaron “La tregua de Navidad”, en donde por unas horas cesó el fuego y colocaron árboles iluminados durante la noche buena, cantaron villancicos y hasta compartieron entre ellos, y aunque luego debieron continuar en sus labores por órdenes superiores, fue un momento que nunca olvidaron y del cual dejaron registros a través de sus cartas.

Hoy, creo que el deseo de una tregua se hace intenso y necesario, para que cada niño en el planeta pueda de alguna forma celebrar la navidad, y más aún celebrar con felicidad y libres de violencia, por lo cual es necesario no solo un cese en las guerras que suceden actualmente en diferentes países sino también una tregua en los hogares donde se encuentren, para que finalmente estén libres de violencia, abuso y maltrato.

Probablemente al leer esto no tengamos el infortunio de ir a la guerra y detener lo que suceda, tal vez sea una meta muy alta, y tal como los soldados de la tregua de navidad, tengamos que seguir con nuestras labores, pero sin duda si podemos contribuir a una tregua en la familia, y también en la vida de nuestros seres más cercanos, y con un poco de suerte entusiasmo y valentía tal vez podamos contribuir al cese de la violencia hacia los niños, en nuestro hogar, en nuestra comunidad y ojalá cada vez un poquito más allá, que podamos cruzar las fronteras de la propia comodidad y comenzar a ser parte del cambio, porque eso sí que sería un gran regalo de navidad para muchos niños que hoy necesitan de nuestro ayuda.

Que sigan las fiestas, las celebraciones y el amor en estos tiempos, y añadamos también una tregua de navidad que perdure en el tiempo y en nuestros corazones.

Escrito por:
Leisa Zambrano
Psicóloga Azulado

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